El ámbito del patrimonio cultural inmaterial es basto y variado. Desde lo que pasa inadvertido en el día a día, como las particulares formas del lenguaje, a los saberes tradicionales materializados en múltiples objetos artesanales; las festividades, juegos y creencias populares; leyendas, coplas, retahílas y bombas; los saberes agrícolas y culinarios arraigados desde tiempos inmemoriales, y así, pasa por un sinfín de manifestaciones culturales que conforman la identidad nacional.