“El sabanero es una figura icónica en la memoria colectiva de Guanacaste. Considerado como el señor de las sabanas, fue el que se desplazó habilidoso por los llanos y las montañas. Experto lazador, vaquetero, montador insigne, arriador de interminables y solitarios caminos; con cuernos y canciones convocaba a los animales a la fierra, al corral, a los baños; y a las largas travesías rumbo al norte o al centro del país”, describe María Soledad Hernández, en su investigación para el Centro de Patrimonio Cultural.
El lenguaje y las formas particulares de hablar son expresiones de la cultura; no solo parte de la natural y cotidiana comunicación, sino también depositarios de la identidad cultural, las tradiciones y la memoria colectiva; transmisores del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos.
Las celebraciones enmarcadas en la religiosidad popular son referentes de identidad para diversas localidades guanacastecas; las características de sus rituales, lúdicos y religiosos, así como la variedad de expresiones gastronómicas, son reflejo del sincretismo cultural que se produjo en la región desde la época de la colonización.
La tradición de elaborar piezas cerámicas de influencia chorotega, se considera un patrimonio vivo. Desde las poblaciones originarias de Guanacaste, a las de hoy, la alfarería se mantiene vigente en localidades de Guaitil de Santa Cruz, Las Pozas y San Vicente de Nicoya; aunque no sin enfrentar amenazas.
Las resoluciones No. MS-DM-6196-2020 del diecisiete de julio de dos mil veinte y No. MS-DM-6197-2020 del diecisiete de julio de dos mil veinte, dictadas por el Ministerio de Salud y publicadas el 18 de julio de 2020 en el Alcance N°185 de La Gaceta N°175, definen los alcances de la actividad productiva en las zonas en alerta naranja y amarilla.
Estos días, en que se recomienda quedarse en casa, ¿le gustaría probar un ponche de maíz o un pinolillo, o bien, preparar una tortilla dulce, unas rosquillas, un perrerreque, un yoltamal, tanelas, un bollo asado o hacer un rico arroz de maíz?