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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 09/03/2017

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Entrevista a la gestora de proyecto cultural comunitario en el marco del Día Internacional de la Mujer

 

Carmen Ulate "empuja la carreta" del Museo Casa del Boyero

"Las mujeres tenemos que alentarnos unas a otras, calentarnos, darnos esa fortaleza"

San José, 07 de marzo de 2017. Carmen Ulate Arias está acostumbrada a "empujar la carreta"; al menos así lo expresa su esposo -su "yunta", como le llama ella-. Jorge Tacsan, el marido, retrata así a esta mujer llena de vitalidad y empeño, a sus 70 años de edad. Ulate está jubilada desde hace tiempo, pero lejos de ver pasivamente cómo transcurre la vida, prefiere ser protagonista.

 

Actualmente funge como secretaria de la Asociación Pro Museo la Casa del Boyero de Venecia de San Carlos, recientemente creado por decreto, el 27 de noviembre de 2016. El decreto vino a refrendar un trabajo de más de casi dos décadas, tanto de Ulate, como del resto de los miembros de la Asociación y de quienes iniciaron con la idea, y que ya no están para ver el sueño cumplido por preservar esta tradición.

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"Comencé a la par de un gran hombre de esta comunidad: Wilfrido Rodríguez (qpd). Él y Juan Luis Mora fueron los visionarios. Este fue el sueño que esta gente tuvo y del que yo me apropié. ¡Para mí es una emoción tan grande! Es un sueño hecho realidad ver la alegría de los boyeros que dicen que aquí tienen su casa, porque en ningún lugar del país hay un terreno como el que tenemos en Venecia. Entonces, ver que los boyeros se sienten en casa y ver a los bueyes cuando los descargan en el potrero -y yo digo que ellos también lo sienten-, verlos llegar a buscar el agua, ¡es precioso! Talvez muchos no entiendan esa emoción de ver este proyecto prácticamente realizado", expresó.

Carmen Ulate proviene de una familia campesina que tuvo bueyes. "Antes los solares eran grandes; yo abría la ventana y los bueyes estaban ahí, a la par. Mis hermanas y yo ayudábamos a darles de comer", relata, evocando con nostalgia la libertad y el gozo que le brindó el terreno donde creció en Cañas, Guanacaste.  "Papá me enseñó a enyugar, pero no sé si podré hacerlo ahora, tendré que volver a practicar en la escuela de boyeo que vamos a tener", señala con esperanza.

 

Como secretaria ad honorem de la Asociación le corresponde llevar las actas de la Asamblea y de reuniones, enviar correspondencia, hacer contactos. "Aquí todos trabajamos con el corazón", mencionó. Pero su labor nunca se limitó a las labores secretariales, en el proceso experimentó todas las penurias, ansias y sueños del proyecto; los que hizo propios.

Según relató, la Asociación logró dar el enganche de este terreno a punta de préstamos, contribuciones y rifas. Luego, los lecheros de la zona les dieron un importante apoyo al aportar un porcentaje de su producción. Todo esto, hace que el Museo de la Casa del Boyero con orgullo se perfile ante el mundo como un proyecto cultural de gestión comunitaria.

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Liderazgo femenino. Un proyecto que surja de la participación ciudadana necesita de líderes y lideresas que, como Carmen Ulate, "empujen la carreta", porque a veces el barro no deja avanzar, o bien se topan con piedras muy grandes en el camino, pero Ulate está acostumbrada a empujar carretas, o, mejor dicho, es una mujer empoderada. Entre muchas actividades en que ha participado, a nivel comunal y académico, resalta que fue la primera presidenta del Tribunal Electoral de la Universidad Nacional, y aunque al principio dice haber temido un poco el ejercicio del puesto, decidió confiar en sus capacidades y sacar adelante la tarea.

 

Al inicio del proyecto, era la única mujer en Junta Directiva, luego, al aplicar por ley el principio de paridad de género, hubo que incorporar a otras, lo cual no fue fácil, pues, según cuenta, eran muy pocas las mujeres participantes en la Asociación. "Todos tenemos una gran fuerza interior, entonces, le pediría a las mujeres que nos revisemos un poco más, hay que conocerse y desarrollar esa fuerza. Las mujeres tenemos que ser valientes y darnos nuestro lugar. He observado que existe el temor a participar, a hablar: es mejor que él lo diga, ¡ah, lo dijo un hombre! Yo creo que tenemos que fortalecernos unas a otras, porque a veces somos las peores enemigas de nuestras congéneres y no nos apoyamos. Tenemos que alentarnos unas a otras, calentarnos, darnos esa fortaleza", concluyó.

 

A su madre, Mercedes Arias, le reconoce inculcarle esta actitud ante la vida. "A pesar de que mi madre no terminó la educación primaria, era muy inteligente y de avanzada. En la casa nos criaron teniendo voz, teniendo ese deseo de superación. En esa época que yo me criaba casi nadie salía a estudiar. Mi papá decía: No, no, ¿qué tienen que ir a hacer afuera? Mi mamá le dijo: No, mis hijas no se van a quedar aquí, tienen que estudiar. Siempre tuvimos ese empuje por parte de ella".

 

Participación de mujeres en el boyeo. En los últimos años y a pesar de que se utilizan menos las yuntas en las labores del campo, la tradición encontró un lugar en varios desfiles de boyeros que se realizan a lo largo y ancho del país, incluyendo la capital. En estos desfiles, cada vez más populares y frecuentes, es usual ver a varias mujeres armadas con el chuzo y al frente de las bestias. Ulate piensa que efectivamente, la participación de la mujer en la preservación de la tradición va en aumento.

 

"La mujer siempre ha estado a la par del boyero, alistando el almuerzo, la ropa, incluso como mi mamá, que acompañó a mi papá como una peona; pero ahora veo muchachas y señoras que les gusta y están muy identificadas. Veo mucha participación y creo que esto no se va a acabar. Me encanta ver a una mujer jalando una yunta con carreta, es un espectáculo muy lindo, porque se ve como se quiere la tradición y es ejemplo para los niños y las niñas que vienen", expresó.

 

Justamente, una de las tareas más importantes que ella realiza en el Museo, son los talleres para los niños y niñas de las escuelas de la región, los que buscan mantener vigente la tradición. Carmen les pregunta ¿qué va a pasar cuando se mueran los boyeros?  "¡Yo voy a ser boyero!", le contesta un niño con entusiasmo. "¡Y yo también!", secunda una chiquita.

 

Ese es el compromiso que abrazó Ulate: educar a las nuevas generaciones sobre la triada: boyero, bueyes y carreta, así como todo lo que engloba esta tradición, declarada en 2005 por la Unesco "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad".

 

"Cuando nos entregaron el pergamino del decreto, le dije a la ministra de Cultura y Juventud y al público, que mientras existan los boyeros, Costa Rica vive, porque nuestra gente, los pioneros de este país, lo forjaron con bueyes, con yuntas, con carretas, con sudor y sangre; pero, sobre todo, eran personas tan perseverantes, tan esforzadas, tan trabajadoras; con unos valores tan lindos y todo eso ayudó a que nuestro país tenga esta idiosincrasia. Tenemos buenas bases de gente trabajadora, de muchos valores, por eso, mientras existan los boyeros, mientras tengamos presentes esas bases, Costa Rica seguirá viva, porque son las bases que nos han sostenido y nos han hecho ser como somos. Mientras tengamos a estos boyeros y sintamos ese amor por estas tradiciones y esos valores, Costa Rica está viva", apuntó.

 

Foto 1: Según comentó Carmen Ulate, aunque su padre le enseñó a enyugar, piensa refrescar ese conocimiento en la futura escuela de boyeo que tendrá el Museo. Prensa MCJ.

Foto 2: La gestora con niños de la comunidad de Venecia de San Carlos.  Programa de Museos Regionales y Comunitarios del Museo Nacional, 2016.

 

Producción - Oficina de Prensa y Comunicación - MCJ / Consecutivo 077 / LLV / 07-03-2017

 

 

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