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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 06/01/2017

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Comunicado de Prensa
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Entrevista con Marianne Ponsford y Bernardo Jaramillo, directora y subdirector respectivamente, del Centro Regional para el Fomento del Libro

en América Latina y el Caribe (CERLALC)

"La forma de hacer una buena feria del libro es que todos los actores del sector estén involucrados"

San José, 15 de diciembre de 2016. El pasado lunes 12 de diciembre, el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) convocó a representantes de todos los sectores de la industria del libro nacional al taller de evaluación y reflexión estratégica: "Ferias del libro: eventos locales, participación en eventos internacionales, políticas del sector", actividad que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano, en San José.

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El encuentro se realizó con el objetivo de socializar las políticas sectoriales relacionadas con literatura y contó con la participación de Sylvie Durán, ministra de Cultura y Juventud, representantes de la industria del libro nacional y dos expertos del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC): Marianne Ponsford, directora, y Bernardo Jaramillo, subdirector.

Ponsford, directora de CERLALC, es periodista cultural y editora. Premio de periodismo Simón Bolívar. Fundadora de las revistas colombianas El Malpensante y Arcadia; directora de esta última durante nueve años. Columnista de El Espectador y miembro de su consejo editorial. Trabajó en Madrid en las editoriales  Turner, Siruela y Planeta.

Por su parte, Jaramillo, se vinculó al CERLALC desde 2012 como subdirector de producción y circulación del libro. Es un profesional con estudios en economía. Durante muchos años estuvo dedicado a la consultoría especializada en temas relacionados con la industria gráfica y la producción y el comercio del libro. Cuenta con experiencia como investigador social y económico, así como en el trabajo con gremios.

En el marco de su visita al país, el Centro de Producción Artística y Cultural del MCJ, ente encargado de la presencia de Costa Rica en el Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL Guadalajara), conversó con los invitados internacionales de CERLALC. A continuación se presenta un extracto de la entrevista:

¿Cuál es el rol de las ferias del libro en la región latinoamericana?

Bernardo: Las ferias del libro son cada vez un espacio más ideal para la comercialización del libro en la región. Ante la debilidad de la red librera que hay en América Latina, las ferias del libro ganan un particular valor en la región.

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También como las ferias se están profesionalizando cada vez más, es mucho más completo el encuentro entre los lectores con los autores; es un espacio privilegiado para la formación de actores del mundo del libro, así van los bibliotecarios, los docentes. En todas las ferias hay programas académicos que promueven la formación de promotores, de bibliotecarios, entre otros. Las ferias han trascendido de ser simplemente unas grandes librerías, para convertirse en una cantidad de servicios y ofertas alrededor del libro y la lectura.

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¿Cuál es la tipología de ferias del libro que existen en América Latina?

Bernardo: En América Latina podemos encontrar tres tipos de feria básicamente. Una es la que se llaman ferias internacionales/nacionales que se realizan en las ciudades capitales de los países, son las que compiten por ser una gran librería, con apertura al público, duran alrededor de dos semanas y tienen un espacio reservado para los profesionales del libro; tres a cuatro días donde a veces ni dejan ingresar al público, solo profesionales del libro para hacer sus negocios, para hacer actividades de formación y similares.

Hay otro paquete de ferias, que llamaríamos ferias nacionales y locales, que no tienen tanto énfasis en los negocios profesionales. Son librerías abiertas, espacios para comercialización del libro, que puede ser nacional o regional.

 

Además, existe una tercera que llamaríamos las ferias especializadas, una feria del libro juvenil e infantil, una feria del libro jurídico, una feria de libros de medicina, ese tipo de cosas. Aunque en la región, uno podría hablar también de que hay ferias que llegan a alcanzar una dimensión internacional muy importante, ferias como por ejemplo la de Guadalajara, que es una gran cita anual del mundo editorial en español. Así como la feria de Londres es una gran feria del mundo anglosajón y la de Fráncfort  es una gran cita del mundo editorial global.

 

¿Cómo se definen estos tipos de feria en cada país? ¿A qué factores responde?

Bernardo: Indudablemente tiene que ver con el desarrollo del mercado. Una parte de estas ferias han nacido dentro de las cámaras del libro y se han impulsado por esa vía; también hay ferias en que el sector público ha tenido importancia fundamental. Ese perfil lo va mostrando el desarrollo de la región, el contexto regional. Una feria importante en español, hace 20 años, era la feria Liber en Madrid, porque aquí no había ferias de esa dimensión, pero el crecimiento de nuestro mercado en América Latina, no nos cansamos de repetirlo, registra cerca de 550 títulos editoriales al día.

 

En términos de distribución del libro ¿cuál es el principal reto que detectan actualmente en América Latina?

Bernardo: La circulación del libro producido en la región dentro de la región. Esa es la gran queja del sector, tanto desde lo público como lo privado, en autores y editores.

 

¿No circulan los libros en nuestros países? ¿Cómo podemos lograr eso? Muchas maneras. Primero, darle visibilidad a los libros, por eso el registro editorial y el ISBN; tarea en la que el CERLALC trabaja con todos los países de la región. Promover el desarrollo de catálogos nacionales, potenciar el uso de las nuevas tecnologías.

 

La barrera principal que tienen nuestros libros hoy, no es arancelaria, porque eso está liberado, no es impositiva porque el IVA solo existe en Chile y en Guatemala. Es el costo del transporte; transportar papel. Hoy la tecnología ha cambiado muchas de esas condiciones y si se hace un uso adecuado de ellas, fluirá mucho el comercio del libro de la región. En ello juegan un papel fundamental las ferias del libro; deben ser lugares donde la diversidad cultural de la región en lo editorial se muestre y se aprecie.

 

Específicamente en Centroamérica ¿qué retos ven en materia de ferias del libro y circulación?

Bernardo: Centroamérica no es un caso particularmente diferente al que pasan otros países de América Latina, son industrias editoriales muy locales y centradas en temas locales, tienen presencia importante de multinacionales en el mercado, especialmente españolas y norteamericanas, que tienen un peso relativo y una emergencia de pequeñas editoriales. Pero hay un problema de circulación entre los países.

 

Uno esperaría de la región centroamericana, precursora de la integración en América Latina mucho antes que otros -el Mercado Común Centroamericano data de finales de los años 50-, que por la proximidad geográfica y por razones culturales podría tener un mercado común del libro muchísimo más fuerte. Habría que buscar qué modelos pueden agilizar que esa integración se haga realidad, porque además es evidente que para un editor costarricense o guatemalteco, su mercado natural es Centroamérica. Hay que allanar los obstáculos que hay en el camino para que de verdad se vea integrada la región a través del libro.

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En el caso de Costa Rica ¿qué retos ven desde CERLALC para el país y su Feria Internacional del Libro?

Bernardo: La forma de hacer una buena feria del libro es que todos los actores del sector del libro en el país estén involucrados y tengan algún grado de participación. Aquí juega no solo el sector privado y no solo el sector público. En el sector privado hay una amplia diversidad de actores, hay cámaras del libro nacionales, hay editores independientes que quieren participar y están emergiendo. Está el sector de librerías, la edición universitaria, actor importante, en particular en Centroamérica.

Entonces ¿cómo juntar los intereses de todos ellos para hacer una buena feria? Ese es el objetivo que tiene la política del Ministerio de Cultura y Juventud en este momento. Nosotros lo que estamos planteando es ¿por qué no se sientan todos y construyen una forma organizativa? Puede ser en el mediano plazo, no es urgente, pero es empezar a trabajar en una feria en la que participen todos; creemos que es fundamental. Otro aspecto clave, es que es una feria que se tiene que trabajar desde el 1 de enero de cada año, tiene que haber un equipo construyendo esa feria para que cuando llegue agosto o septiembre, ya se hayan resuelto muchos de los asuntos que implica hacerla, y que el diálogo de los interesados se vea fortalecido a lo largo del año.

 

¿Cuáles creen ustedes que son las herramientas o estrategias de lectura que permiten empoderar nuevos públicos -como niños y jóvenes- y consolidarlos dentro de la industria del libro del país?

Marianne: La promoción de la lectura debería ser uno de los ejes de la política pública, desde el Ministerio de Educación Pública, el Ministerio de Cultura y Juventud, entre otros, como instancias de bienestar social o instancias de cuido o de infancia temprana.

 

El mundo de hoy tiende a ver el libro como una más de una serie de industrias culturales y creativas. Se habla de la economía naranja, se ha economizado totalmente el aporte de la cultura y esa visión economicista, si bien no está mal que sea la única visión, es peligrosa, porque se ve la lectura como una más de los negocios que se debe apoyar. Eso es muy peligroso para un Estado; pensar así, porque así no se forman lectores.

 

Para que una feria esté llena de jóvenes y niños, el Estado tiene que hacer un esfuerzo muy grande que es el de forjar lectores, tanto en espacios no convencionales como desde la escuela. Para ello se requiere entender que la lectura no solo es un derecho fundamental, sino el derecho condición para los demás derechos; que si no hay lectura desde una edad temprana no hay desarrollo del córtex cerebral frontal, que fomentar la lectura es fomentar el desarrollo de la inteligencia, la capacidad de articular un pensamiento, la capacidad -incluso- más adelante de un criterio político, de ser un mejor ciudadano, de participar mejor en el debate y también llevar mejor pan a su mesa.

 

También hay un resultado claramente económico y de retorno de la inversión social cuando inviertes en lectura. ¿Qué se puede hacer? Hay miles y miles de cosas. A veces se piensa que es difícil y por supuesto el Estado tiene que velar porque haya acceso a los libros; es decir, reservas presupuestales para que las bibliotecas públicas tengan libros.

 

Pero no solo eso, el material humano es 500 veces más importante que los libros. Hay que formar bibliotecarios apasionados, hay que entender que la biblioteca no está para que tenga bibliotecólogos, gente que cataloga libros, sino verdaderos promotores y mediadores de lectura. Entender que un proyecto hermoso puede ser simplemente llevar a los niños en el pueblo, un sábado debajo del palo de mango, a contar historias. No son inmensos proyectos, sino generar en bibliotecarios y mediadores de lectura la suficiente libertad para que puedan imaginar y ser creativos a la hora de empoderar hacia la lectura. Eso lo tiene que hacer el Estado, formar esos mediadores. Esa es una de las muchísimas estrategias (...) Los muchachos tienen que saber que el fin del libro no es el libro en sí, sino que es un vehículo para fortalecer, alimentar y educar sus pasiones.

 

El Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), es un organismo intergubernamental, bajo los auspicios de la UNESCO, que trabaja en la creación de condiciones para el desarrollo de sociedades lectoras. Para ello, orienta sus acciones hacia el fomento de la producción y circulación del libro; la promoción de la lectura y la escritura, la formación de los actores de la cadena del libro y el estímulo y protección de la creación intelectual. En ese sentido, CERLALC da asistencia técnica en la formulación de políticas públicas, genera conocimiento, divulga información especializada, desarrolla e impulsa procesos de formación y promueve espacios de concertación y cooperación.

Foto 1. Bernardo Jaramillo, subdirectora del CERLALC / Fotos 2, 3 y 4. Feria del Libro de Guadalajara 2016. FIL Guadalajara / Foto 5. Marianne Ponsford, directora del CERLALC

Producción - CPAC / CR en FIL Guadalajara

Reproducción y adaptación  - Oficina de Prensa - MCJ / Consecutivo 515 / FEM / 15-12-2016

 

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